miércoles, 6 de mayo de 2015

Lunes de Recetas #18: Salsa de tomate casera

Sé que no es lunes (ni martes, de hecho...), pero esque últimamente no llego a todo y aún así quiero colgar mi recetilla y gran hallazgo de esta semana... En cuanto arregle un problema con la tarjeta de memoria de móvil subo fotos para ilustrar la receta ;)

Ingredientes

1kg de tomates (en rama o tipo pera)
Media cebolla
2 zanahorias
2 dientes de ajo
Una pizca de orégano
Un chorrito de AOVE (aceite de oliva virgen extra)

Pelamos los tomates (yo les hago un corte en la parte de abajo en forma de cruz y los meto un minuto en agua hirviendo para poder pelarlos mejor) y los trituramos o cortamos a dados (a mí me resulta más fácil triturarlos porque tengo batidora de vaso y lo hago todo en un momento). Pochamos la cebolla y el ajo y, cuando estén dorados, añadimos el tomate triturado y la zanahoria en rodajas (yo la meto un par de minutos en el microondas en una taza con agua para que esté más blandita al echarla a la sartén. Lo dejamos a fuego lento durante 20-25 minutos, añadimos el orégano en los últimos minutos y listo ;) Como yo con estas cantidades hago para varios días, lo que hago es guardar la salsa en botes para conservas y "hacer el vacío" llenando el tarro, cerrándolo y poniéndolo boca abajo durante unas horas (como no sé cuánto rato debe estar, yo los dejo al menos hasta que se enfría...). Y ya tenemos el condimento para unos macarrones para nuestros hijos... Preparad los baberos!

domingo, 3 de mayo de 2015

Feliz día de la madre

A mí tampoco me contaron lo que realmente implicaba ser madre. 

Nadie me dijo que en mi primer año como madre perdería entre 400 y 600 horas de sueño. Que me despertaría cada 2 horas para intentar volver a dormir a mi hija, que llora desconsolada en su cuna junto a mí. Que recorrería metros y metros de pasillo meciéndola y cantando canciones de cuna inventadas, porque nadie me enseñó nunca ninguna. Que jamás volvería a darme una ducha tranquila, usando mascarilla para el pelo y que depilarse se convertiría siempre en una verdadera odisea por falta de tiempo (quizás si lo hubiese sabido habría ahorrado para la depilación láser!!). Que el hecho de salir a la calle se convertiría en una carrera a contrarreloj, porque tienes que vestirte, peinarte, lavarte los dientes y ponerte las botas a la vez porque la niña está chillando como una loca en el carro, desesperada porque está quieta. Que la lactancia materna no es tan sencilla, que el llanto de un bebé puede llegar a volverte loco... Que pasaría miedo, mucho miedo. Que perdería la confianza en mí misma. Que dejaría de ser yo para ser madre. 

Pero a cambio aprendí muchas otras cosas... A cambiar pañales, que no necesitaba dormir 8 horas para llegar al final del día... Que debía ser más flexible. Que no debía tener ideas preconcebidas. Aprendí que dar el pecho no duele, que tengo leche suficiente, que es lo mejor que le podía dar a mi hija y que me daría los momentos más bonitos de mi vida. Aprendí el verdadero significado del amor incondicional y que solo necesitaría la sonrisa de mi hija para que todo hubiese merecido la pena. Que el dolor del parto realmente se olvida a los pocos minutos. Incluso me atrevería a decir que llorarás cuando tu hijo tenga 10 meses, sabiendo que, pese a que pensabas que las noches jamás acabarían, ahora sabes que está a punto de cumplir un año y que pronto será más dependiente y dejará de necesitarte tanto. 

Hoy es el día de la madre, es nuestro día, pero también el de nuestros pequeños... Porque nosotras los creamos a ellos... Pero ellos nos convirtieron en madres.