Ayer, siendo mi último día de trabajo, me lo empecé a notar... Cachondeo de última hora con las compañeras... "Ahora que por fin te vas, te nos pones mala!". En fin, a ver qué tal se me da este primer día... De momento invertiré todo este tiempo en preparar mi casa. Y... Bastante importante también... En preparar a Dante...
Para los que no conozcáis a Dante... Es nuestro cachorro de labrador... Y digo cachorro, porque a pesar del peso (32 kg) y del tamaño... Solo tiene 17 meses... Es un perro bueno e increíblemente cariñoso. Pero, tenemos varios problemas con él precisamente porque es un cachorro. Tiene una energía brutal. Esto es algo que no sabíamos cuando nos decidimos a traerlo a casa, pero que no ha supuesto un gran problema. Simplemente hay que sacarlo y dejar que corra y corra para que en casa esté tranquilo. El mayor problema lo encontramos en que aún estamos intentando que deje de tirar de la correa... Y es que en estas mañanitas en que me toca sacarle a mí, es un drama... Son 32 kg de perro, tiene una fuerza considerable y yo no tengo la agilidad que tenía antes de tener el barrigón que tengo... Así que, lo dicho, tenemos que preparar a Dante: enseñarle a no tirar de la correa, intentar por todos los medios que no se le caiga tanto el pelo... (es una barbaridad... no me molesta ahora porque pasas el aspirador dos veces al día y te quedas tan ancha, pero seguro que empezará a darme más manía cuando Leire esté en casa...). Para este último punto le he comprado un cepillo que promete hacer maravillas y un nuevo amigo: un aceite de salmón que dicen que les encanta y que además hace que el omega3 no sólo los ayude a mantener la salud general, si no que además promete hacer que el pelo se caiga menos y brille más! Así que estoy esperando el paquete del chico de Seur como agua de mayo!


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